Las células madre podrían ser un tratamiento eficaz para combatir el alcoholismo

una gran noticia para quienes luchan contra el abuso de sustancias

¿Es posible que un día podamos usar inyecciones de células madre para curar el alcoholismo?

La idea puede sonar exagerada, pero estudios recientes presentados por un grupo de investigadores chilenos han demostrado resultados esperanzadores.

“Una sola inyección intravenosa de células madre mesenquimales humanas redujo la ingesta crónica y el consumo excesivo de alcohol en 80 al 90% por cerca de un mes”, dijo y Yedy Israel, cabeza de uno de los equipos de investigación, “Actualmente estamos buscando socios clínicos para transferir estos estudios a los humanos “.

Créditos: Facultad de Medicina de la Universidad de Chile

De acuerdo con un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Chile y la Universidad del Desarrollo, la efectividad de este tratamiento se debe a efecto antiinflamatorio que producen estas células en el cerebro.

“Desde hace tiempo se sabe que el alcohol, tanto en animales como en humanos, genera un proceso de neuroinflamación, que es lo que perpetúa el consumo”, explicó Fernando Ezquer, subdirector del Centro de Medicina Regenerativa de la UDD.

En las personas con casos de alcoholismo crónico, esta inflamación afecta la corteza prefrontal del cerebro, que es la encargada del control de los impulsos. “Este efecto también se produce en un bebedor social, pero a mayor periodicidad y cantidad, el daño es más intenso y a la persona le cuesta más dejar de consumir”.



Con estos antecedentes en mente, los equipos a cargo de Fernando Ezquer y Yedy Israel, del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Chile, decidieron probar el efecto de células madre mesenquimales humanas en un grupo de ratas consumidoras de alcohol.

Los investigadores decidieron comenzar con el estudio debido a que los trastornos por consumo de alcohol se han convertido en principal causa de morbilidad y mortalidad prematura en todo el mundo. De hecho, representan uno de cada diez fallecimientos entre adultos en edad de trabajar en países como Estados Unidos.

“Un tratamiento para el alcoholismo se ha buscado durante décadas. Para estudiar nuevas terapias, hemos criado selectivamente ratas que consumen el equivalente humano de más de una botella de vodka todos los días”, dijo Israel a ResearchGate.

Los resultados

Las primeras investigaciones se realizaron a través de inyecciones en el líquido cefalorraquídeo de las ratas que habían estado bebiendo alcohol durante 17 semanas, en condiciones de libre elección, es decir, también tenían la opción de beber agua si lo deseaban, mientras tenían acceso a soluciones de alcohol al 10 y 20%.

A lo largo de estos cuatro meses, las ratas alcanzaron niveles de consumo equivalentes a los humanos que bebieron 700 cc de alcohol puro en 24 horas.

Después los animales fueron inyectados con células madre mesenquimales humanas de pequeño tamaño y en 48 horas, habían reducido su ingesta de alcohol en un 90%, mientras que sus preferencias de fluidos regresaron a el agua potable.

Esto se traduce a que con una sola dosis, al cabo de 24 horas las ratas bebieron entre 88 y 93% menos alcohol, y lo que es más impresionante, el efecto perduró por tres semanas.



Luego de tres meses de consumo crónico de alcohol, las ratas fueron completamente privadas de alcohol durante dos semanas. Al final de este período, les dieron alcohol por sólo 60 minutos.

Típicamente, los animales se dedicarían a beber en exceso durante este breve período, consumiendo el equivalente humano a aproximadamente ocho bebidas estándar; sin embargo los animales que habían recibido el tratamiento de células madre mesenquimales de pequeño tamaño sorprendieron a los investigadores al demostrar que consumían entre 75 y 80% menos alcohol cuando se les volvía a ofrecer; niveles comparables a los de un bebedor social.

Este último hallazgo permitió comprobar que esta terapia podría ser efectiva para evitar las recaídas.

¿Y qué es lo que permite que  el tratamiento funcione?

Recientemente, en abril de 2018, los investigadores acaban de publicar nueva evidencia en Scientific Reports que después de sus resultados publicados en 2017, se vieron en la necesidad de utilizar un sistema de cultivo de células distinto. “Las células madre mesenquimales tienen la particularidad de ser muy grandes; al inyectarlas por vía intravenosa, no llegan al cerebro y por ello teníamos que hacerlo directo en el líquido cefalorraquídeo”.

Dichas células madre mesenquimales fueron obtenidas de tejido graso humano de liposucciones clínicas, luego fueron separadas de las células grasas y se cultivaron en condiciones que reducen su tamaño, lo que facilitó la administración intravenosa.

Crédito: Nature Research Journal

Se sabe que la inflamación cerebral y el estrés oxidativo se autoperpetúan unos a otros, y son los responsables de crear condiciones que promueven un riesgo de recaída de larga duración, de ahí la importancia de que los investigadores lograran  inyectar una dosis única de células de tamaño pequeño por vía intravenosa, y así reducir la inflamación del cerebro y el estrés oxidativo en los animales que habían consumido alcohol de forma crónica.

Los pasos siguientes

Pese a que aún no se inician estudios en humanos, los investigadores estiman que el efecto hallado en ratas podría extrapolarse. Por ahora están en la búsqueda de apoyos en la industria para iniciar ensayos clínicos. “Si va todo bien, creemos que en cinco años podríamos contar con una terapia”, dice Fernando Ezquer.

Esto brindaría esperanza para todas aquellas personas que luchan contra el alcoholismo o que tienen un familiar que enfrenta una ardua batalla contra el abuso de sustancias.

Créditos: La Tercera

Para facilitar ese proceso, también están analizando las moléculas que generan estas células. “Como tiene un efecto terapéutico muy rápido, en menos de 24 horas, creemos que alguna molécula es la responsable de ese proceso. Si podemos identificarla, se podrían desarrollar formas de administración más amigables, como un spray nasal”.

Los hallazgos además indican que las células madre podrían ser útiles para tratar otras adicciones. Por ello, ya comenzaron a analizar su uso en ratas con adicción a la nicotina, en tanto que en convenio con un grupo de investigación en Alemania, se probará su utilidad en ratas adictas a la cocaína.

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Monica Acevedo:
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